Traduzione in italiano QUI
Os escribo mientras asisto a una boda
Son segundas nupcias, la verdad.
Los novios son viejos conocidos y nunca será más verdadero eso de que la confianza da asco. El asco que siento yo por Berlusconi de nuevo al poder gracias al centro izquierda.
Lo que pasó con la elección del Presidente de la República intenté contarlo aquí.
Por lo demás, un consejo: no perdáis tiempo en las páginas de internacional intentando entender lo que sucede en Italia. En definitiva, no pasa nada, todo se queda como estaba, como ha estado, en los últimos 20 años.
Desde hace días tengo en la cabeza una frase de Rafael Pérez Estrada que leí en este número de "El Cuaderno" de Ediciones Trea : el origen de la niebla está en el pensamiento. Y niebla, aquí, tenemos la de dios, la hemos inventado nosotros.
Cuando el asunto se pone muy feo no doy la espalda (aunque lo parezca).
En estos casos hay, como mínimo, que entrar en un partido político, escribir un libro, hacer un niño.
Y algo de eso hago.
Os llevo de viaje a Asolo, una de las villas más bellas de Italia, en la provincia de Treviso, Véneto.
La belleza siempre es un consuelo.
Incluso cuando el invierno se empeña en dar coletazos.
Besos rojos,
Monica
PS: han hecho ministro del desarrollo económico a mi alcalde, Flavio Zanonato. Padua entra en el Gobierno, esperemos que se porte bien.
PS2: Desde hoy he vuelto a ser oficialmente ciudadana italiana
Lo típico de la zona de Treviso es el radicchio, achicoria roja
Lo corto en tiras, aceite, sal, pimienta, un poco de pan rallado y un poco de parmesano y al horno, hasta que pierda volumen y se tueste un poco.
Cerca de Asolo está Bassano, que es tierra de espárragos.
La tumba de la gran actriz Eleonora Duse.
Arriba, a la izquierda, un detalle de la casa celta de Asolo; casi un rincón de Galicia aquí. Símbolos misteriosos.
Cada balcón me enamora.
Cipreses, pinos, abedules y el cielo metálico de esta primavera lluviosa después de un invierno nevado.
Vuelvo a ver colores que no recordaba.
Las rosas de Asolo se hacen con la misma masa de los galani, versión frita, que podéis encontrar aquí.
Se cortan en tiras de unos 20 cm de largo y 10 de ancho, se pone el el medio Nutella, o mermelada al gusto, o crema pastelera, se dobla para cerrar y se envuelve sobre sí misma la masa, dándole forma de flor, abriendo las puntas hacia fuera.
Se fríen en abundante aceite, se escurren bien y se espolvorean con azúcar glass.
Duran varios días en un contenedor hermético y siguen estando buenas incluso cuando la masa se pone algo más blanda.
Il faut cultiver notre jardin
